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No lo sabemos apreciar

Este texto nace de mirar introspectivamente y hacia el exterior inmediato que me rodea.. Uniéndolo con el exterior menos inmediato.. Y aventurándome en lo que podría haber sido.

Bueh, gastón dejá de hacerte el misterioso y metete en el tema.

¿Alguna vez te diste cuenta? Pregunta para empezar la charla…Que desemboca en la suerte. La presencia o la ausencia de ella.
No me refiero a tenerla cuando hacemos alguna apuesta, sino a lo largo de tu vida. Vos, lector, pensá a lo largo de tu vida… ¿Razonaste que tuviste suerte? (de seguro hubo momentos de mierda en tu vida, en tu familia o que te pegaron indirectamente… mantengámosnos en lo cercano).
De esa suerte, de la que te dá la posibilidad de haber tenido una familia, de haber tenido educación, de haber tenido tenacidad, de que tu cabeza haya estado fría al tomar decisiones fuertes o la razón que a vos se te ocurra.

Mi instrucción y mi cabeza metodológica, me hace razonar que las cosas no existen porque sí, sino que siempre es posible explicarlo. La matemática, la física y la química están ahí para explicarlo… Claro! Vení, tomemos unos mates y explicame sobre la suerte. Contame cómo es que hay gente que simplemente no tiene cosas que yo si tengo, que sufre infinitamente… ¿Dificil, no?

Durante las próximas líneas voy a hablar por mí, por cómo lo viví, que me lleva a las otras preguntas:

¿Lo pensaste? ¿Cómo lo pensaste y por qué lo pensaste? Claro que lo pensé (estoy escribiendo sobre ese tema, jeje).
Siento que he tenido suerte. Mucha suerte.

Para empezar por mi familia, que no es de esas que tiene problemas coyunturales y que me educaron con valores que son mi estandarte hoy en día. No es ninguna novedad de los trastornos psicológicos que tienen las personas que han sufrido problemas en su familia, desde padres ausentes, violencia hasta condiciones económicas extremas.
Siguiendo con mi entorno, ya sea de pequeño y ahora de (semi)adulto. El cual no me llevó por caminos que son difíciles de salir. Sólo con fines explicativos: alcoholismo, drogas, ideologías… De esos que puedas imaginar que causan tristeza y dolor en una persona y en quienes la quieren.
Como último, y no menos importante, libertad. Sí, ser libre. Esa capacidad de pensar y de hacer lo que uno quiera. Considero que hoy, con todos mis defectos, soy producto de la libertad. Más que nunca, de la libertad de pensar y razonar lo que se me cante.

Casualmente por esto de la libertad, es lo que me llevó a pensar en el tema de la suerte. Si las personas, bajo las mismas circunstancias sociales, somos libres… Tiene que haber algún componente que marque los diferentes caminos. Y más aún los caminos que están pavimentados por sufrimiento y tristezas.

Este conjunto de ideas que intenté describir me hace pensar: ¡Puta madre! Se reduce al entorno, lo que envuelve a las personas! Que ellas no pueden controlar, que nisiquiera pueden saber que están inmersos.

¿Qué busco con este artículo? Mostrar que estoy agradecido y que sí, me di cuenta que he tenido suerte. Y que también, me doy cuenta que otros no la han tenido y me pone triste por ellos.
Personalmente, me gusta apuntar a la justicia. Que seamos tratados de manera justa. Todos por igual.

Qué increible esfuerzo que estoy haciendo para que no sea un artículo que hable sobre mí. Deseo que sea inclusivo, no quiero marcar que sólo tuve suerte y que estoy contento por ello.
Deseo que todos nos demos cuenta, que hay cosas buenas que tenemos/forjamos, en nuestra personalidad, que no manejamos y fueron “impuestas” por el entorno.

La forma que encuentro de entender ésto último es con este ejemplo, de una simple idea:

  • Tomemos un país que la está pasando mal, Venezuela por ejemplo. La mayoría de la población tiene la culpa de haber tenido malos administradores? ¡NO!. Esas personas quedarán marcadas de por vida y en su personalidad se verá reflejada por las penurias que pasen.
  • Los venezolanos en su mayoría, no eligieron pasar por hambrunas o falta de hospitales en buen estado. “La suerte” los puso en su situación actual.
  • Pensá por un momento, si tu infancia la hubieses pasado en una situación extrema (considerando que no lo pasaste así)… ¿Creés que pensarías igual que ahora? ¿Serías la misma persona?…

Creo que no. Al menos yo no lo sería.


Siento que he sido muy afortunado y no lo valoro. 


Muchísimas personas no lo valoramos. Se naturalizó, aceptamos que es así. Y está bien, creo. Parece ser una reacción lógica del ser humano.

¿Qué te parecen estas ideas? Me gustaría, que si pensás distinto, que lo comentes. Y si pensas de la misma manera, también.

Gracias por leerme.
Gastón

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